Entre los 4 y 7 meses, la mayoría de los bebés comienzan a sentir las molestias de la dentición: irritabilidad, babeo excesivo, encías inflamadas y el irresistible impulso de morder todo lo que encuentran. Los mordedores son una herramienta simple pero muy efectiva para aliviar este proceso.
¿Qué Hace un Buen Mordedor?
Un mordedor aplica presión suave sobre las encías, lo que contrarresta la presión que ejercen los dientes al abrirse paso. Esta contrapresión alivia el dolor de forma natural, sin necesidad de medicamentos. Además, el acto de morder estimula el desarrollo muscular de la boca y prepara al bebé para la masticación futura.
Tipos de Mordedores

- De goma o silicona: Los más comunes y seguros. Suaves, flexibles y fáciles de limpiar. Algunos tienen texturas variadas para estimular distintas zonas de la encía.
- De agua (refrigerables): Se pueden enfriar en la nevera (nunca en el congelador). El frío ayuda a calmar la inflamación, aunque debe usarse con moderación para no irritar las encías.
- Naturales de madera o tela: Son populares, pero verifica que sean certificados y libres de tóxicos antes de comprar.
Seguridad Primero
Al elegir un mordedor, asegúrate de que sea: de materiales libres de BPA, ftalatos y PVC; de tamaño adecuado para que no represente riesgo de asfixia; sin piezas pequeñas que puedan desprenderse; con certificación de seguridad para su edad. Revisa periódicamente que el mordedor no tenga grietas o daños.
Higiene del Mordedor
Lava el mordedor con agua y jabón suave después de cada uso. Esteriliza regularmente con vapor o agua hirviendo (verifica que el material sea apto). No lo limpies con tu propia boca: eso transfiere bacterias. Cuando esté rayado o deteriorado, reemplázalo.
Mordedores Dr. Brown’s: Silicona Segura desde los Primeros Dientes
Los mordedores Dr. Brown’s están fabricados en silicona suave 100% libre de BPA, PVC y ftalatos. La línea Snail Teether combina distintas texturas en su cuerpo para estimular diferentes zonas de la encía en desarrollo: superficies lisas, onduladas y estriadas que el bebé puede explorar según sus necesidades. Son aptos para usar fríos (refrigerar en nevera, nunca en el congelador) para un alivio adicional del dolor. Su diseño compacto, sin piezas sueltas, los hace seguros desde los 3 meses. Fáciles de esterilizar con vapor o agua hirviendo, se integran sin problema a la rutina de higiene del bebé.
Más Allá del Mordedor
Si tu bebé está muy incómodo, un masaje suave con el dedo limpio sobre las encías también puede aliviar. En casos de dolor intenso, consulta a tu pediatra sobre el uso de geles o analgésicos apropiados para su edad. Los mordedores son un aliado, no un sustituto de la atención médica cuando se necesita.






